Dulce et Decorum est pro patria mori
Este verso de Horacio está escrito en letras doradas en el Altar de
la Patria de Santo Domingo de Guzmán, como para que todos recuerden los sacrificios pasados.
Los de los héroes y los de los traidores...
A veces pienso que la Historia no tiene malvados, sino perdedores.
Y que las virtudes de unos son a menudo los defectos de otros.
Las condiciones para pertenecer
a uno u otro bando lucen fortuitas: perder o ganar las batallas; las de las armas, las de los sueños,
las de las palabras.
En un mundo de espejismos, solo el desierto luce real.(JCM)
Dulce et Decorum est... fue publicado en 1997 por Micaya Almánzar en Codex Editores. Micaya Almánzar es también el autor de las ilustraciones.
Dulce et Decorum est...
PENSANDO EN JUAN PABLO DUARTE
Lejos el mar,
Los celestes caminos del Ozama,
El blanco malabar sobre las trenzas
En soles de jazmines
Y aquel reloj de sol
Donde el tiempo es de sombras
Y en la piedra dormida
Sueñan con otro mar las caracolas.
Lejos la tierra,
La que duele en la carne
como puñal de besos,
la que canta en las auroras del corazón
con sus mirlos de sueño,
la que guarda el aroma del pan por las mañanas
y el pesar de la bruma si se aleja,
la que late en el alma
crecida en almacenes y teatros
y más tarde en fusiles
espadas y caballos
y amargamente en barcos y en exilios
y en fantasmas.
Lejos el río
Que no va a parte alguna
Y sin embargo a todas,
Donde el terral anida entre las velas,
Donde fluye el adiós y el para siempre
Por su carne perenne
Y las lilas anuncian
El ritual de la lluvia en primavera,
Donde el perfil de la ciudad
Envuelve en llamaradas el poniente
Y las calles comienzan en el mar
Y no terminan nunca
Sino en el corazón,
Donde una catedral contempla de rodillas
A Dios
Porque una vez
Alguien tuvo temor de los pirata...
Lejos el cielo
En cuyo azul se pierden los alcázares
Y vuelan las palomas incesantes,
Donde no fueron nunca más bellas sus visiones
Que cuando un hombre
Herido en la frontera misma de sus sueños
Mientras le ondeaba el alma
Oh fervor de la Patria
Ternura de su suelo
Se transformó en bandera ante la muerte.
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PEDRO SANTANA
Para otros la tranquila alegría
El esperar del alba,
El suave abrigo de la mañana
Sin mayores azares.
Para otros la paterna palabra de orgullo,
Las efigies sobre las monedas,
La tumba florecida al compás de las orquestas,
Las verdades a medias
O apenas...
Para otros la erudición,
Las aventuras del alma y del amor,
La virtud del talento,
La buena fe,
Los sentimientos nobles,
El benigno juicio de la historia,
La ceguera voluntaria
Y colectiva,
El pueblo que habla con la voz de Dios
Y calla...
¿Cómo callan los pueblos?
Para otros los días feriados,
Los concursos de literatura,
Los suspiros del alma colectiva,
Las sonrisas afables,
El fervoroso juramento coreado por los niños
Y los actores,
Los desfiles bajo el azul del cielo,
Los bellos aforismos repetidos,
Repetidos.
Para otros
La vida sin errores
La perfecta rectitud en cada instante,
La impecable honradez,
La total sencillez de la grandeza,
La comprendida cólera,
La ecuánime fragancia de los gestos.
Para otros la casa familiar,
Los museos donde hablar en susurros
Y ver caligrafías,
Y en el exacto centro de este mundo
Los altares de mármol
Donde una vez los valses florecían,
Para otros...
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ODA A LA ESTATUAS
(Poema para ser vociferado. Fragmentos)
Dedicado a Don Pedro Mir, naturalmente.
Ah, las estatuas.
Las hermosas estatuas de la Patria.
Con sus espaldas como imponentes muros,
Los pergaminos
Donde proclaman para siempre sus verdades...
Pero el metal no ha conservado
Las mentiras contadas en las plazoletas
Al compás de los valses.
Las vociferadas desde los caballos
Que no llegaron nunca al campo de batalla.
Las que volaron desde los balcones
Como iridiscentes mariposas de luz.
Las que construyen sus nidos
En el polvo de los textos de historia
Y se instalan cómodamente en las academias.
Las que embaucan dulcemente el corazón
Y ritman como violoncelos en los ateneos.
Las que se vuelven leyes en los parlamentos
Después de inútiles lecturas.
Las que se murmuran en los salones de mármol y caoba
Mientras el piano gime desafinadamente.
Las que se visten de gala en los palcos teatrales
Y enarbolan metáforas en el ojal.
Las que toman olor a castidad
A la luz mortecina de las mañanas de Dios...
Las hermosas mentiras de la Patria.
Por favor,
No me interpreten mal,
Pero es que las estatuas...
Las estatuas...
No saben,
Nunca han sabido plasmar
El desprecio de los grandes hombres
Hacia los pobres mortales
Sin nombres ni apellidos.
Los que se llaman sencillamente...
Grulloncejos.
Los que tan sólo dicen...
Peronadas.
Los tantos
Juan sin ningún otro nombre.
Aunque ahora también nos llaman votantes
Cuando necesitan nuestra complicidad
Cada cuatro años...
O cada dos.
Y nos llaman pueblo
Cuando exigen el sacrificio de nuestras vidas.
Y nos llaman compañeros
Cuando quieren quedarse mucho tiempo en el poder.
Y nos llaman camaradas
Cuando están dispuestos a aplastarnos si es necesario
Con tal de hacernos felices.
Y nos llaman compatriotas
Cuando precisan de nuestras lágrimas
O simplemente aumentar su fortuna.
Y nos llaman ciudadanos
Cuando requieren de nuestro civismo
Para conservar sus fincas o sus fábricas.
Y nos llaman chusma
Cuando osamos poner en duda su divinidad.
Y nos llaman hermanos
Cuando necesitan nuestro diezmo.
Y nos llaman feligreses
Cuando no quieren perder sus privilegios.
Y nos llaman munícipes
Cuando necesitan que olvidemos
En donde está el dinero que les dimos
Para sueños que nunca despertaron bajo ninguna luna.
Y nos llaman indocumentados
Cuando nos quieren echar por la frontera.
Y nos llaman correligionarios
Cuando han vivido demasiado tiempo
Y es temporada abierta para los espejismos.
Y nos llaman amigos
Cuando prefieren que sigamos siendo ingenuos
Porque nos van a destrozar el corazón.
Y nos llaman fuerzas vivas
Cuando necesitan hablar en nuestro nombre
Porque están asustados
Por algo que se dijo en el gobierno.
Y nos llaman usuarios
Cuando han perdido ya el último vestigio de pudor
Y es tiempo de amenazas.
Y nos llaman por nuestro gentilicio
Cuando quieren hacerlos creer
Que es un privilegio ser robados
Dentro de estas precisas fronteras de la Patria.
O ser asesinados
Dentro de estas particulares fronteras de la Patria.
O ser burlados
Dentro de estas sacrosantas fronteras de la Patria.
O ser atropellados
Dentro de estas inviolables fronteras de la Patria.
O ser encarcelados por un agente ebrio
Dentro de estas amadas fronteras de la Patria.
O ser pateados por un joven soldado
Con quien fuimos algún día a la escuela
Antes de que fuera soldado de la Patria.
O ser juzgados por un juez mal pagado
Que ha comprado muy caro su cargo.
O ser condenados a la inmundicia
A la violación,
Al olvido,
Al escarnio
En una cárcel nuestra
En nombre de Dios
En nombre de la Patria,
En nombre de la Libertad,
En nombre de la República
Sea cual sea,
Porque todas son iguales
Como afirmó hace tiempo
Alguien que una vez fue joven.
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