"Quisiera repetir, cosa que hay que hacer mucho en países
como el nuestro que a veces carecen de memoria...
Del espíritu y no del cuerpo es la palabra. Y la palabra es lo mas certero, lo mas firme y preciso para la denuncia,
la proclama,
la protesta...
”
Máximo Avilés Blonda
En torno a la escritura
Por Guadalupe ÁngelesGA - ¿Cuándo supiste que tu vocación era la escritura?
JCM - Creo que lo sospeché la primera vez que escribí un poema, a la lluvia por cierto. Nunca me había sentido tan poderoso, como si las palabras que acababa de escribir no describieran sino que recrearan la naturaleza. Recuerdo también haber tenido la impresión de descubrirme a mí mismo, al menos una parte de mí que ignoraba. No lo pensé entonces con esas exactas palabras pero aun recuerdo emocionado aquel instante de tranquila exaltación.
GA - ¿Tu encuentro con la poesía fue casual o no?
JCM - ¿Casual? Creo que en cierto modo todo lo es. La única noción de destino que puedo imaginar es uno hecho de múltiples azares. Quizás exista algún elemento atávico o genético, alguna secuencia de experiencias que influyeran finalmente una noche y me hicieran escribir un verso. Confieso que no estoy seguro. De lo que sí estoy seguro es que antes la poesía descubrí la belleza, la que el hombre crea. Fue una tarde cualquiera en mi barrio. Alguien estaba escuchando un disco y al pasar yo junto a aquella casita de madera, ahí estaba: la perfecta belleza con toda su fuerza y su esplendor. Alguien, no recuerdo quien, me dijo que era el cuarto movimiento de la novela sinfonía de Beethoven. Quizá la Poesía me atrapó en ese momento.
GA - ¿Consideras al tiempo benefactor de la obra literaria en general, en particular de la tuya?
JCM - Creo que el tiempo es todo. Madura los quesos, envejece el vino y nos enseña a mirar el universo, no sólo el que nos circunda y nos arrastra junto a los astros, sino esos otros mundos que orbitan nuestro espacio interior. Como no nacemos sabios debemos vivir y reflexionar para llegar a algunas certezas, y eso, sólo el tiempo nos lo permite. Claro, cada ser humano se ajusta de manera diferente al ritmo general de la vida y pueden alcanzar etapas espirituales a velocidades diferentes. Pienso en Rimbaud. Yo soy del género tortuga.
GA - ¿Cómo llega a deslindarse, en lo escrito, la íntima experiencia del estar vivo, del canto puro frente a la vida, frente a la naturaleza?
JCM - El arte en general está estrechamente enlazado con la parte más intensa de nuestras vidas, de nuestros sueños y experiencias. Pienso que escribir es vivir. No para todos, pero sí para un escritor, para un poeta. Quizá no debería hablar por los demás, pero para mí la escritura es una manera de jugar el juego de Dios. Un poema no calca, no describe, no copia ni retrata la realidad, sino que agrega una realidad al mundo, a la vida. Puede ser una manera nueva de ver las cosas o una versión humana de algo que ya existía, un nuevo proyecto dentro del orden cósmico.
GA - ¿Te consideras un poeta más que cuentista?
JCM - Nunca me he visto a mí mismo como poeta, de manera exclusiva. Quizá porque ser poeta es una actividad ocasional. A veces paso meses, años, sin escribir un verso. Aunque siempre el vivir va dejando una palabra, una imagen, una cadencia rítmica, un deseo vago de crear algo, algo indefinido y huidizo como un fantasma. Dicho esto, debo confesar que no tengo nada contra los géneros (alguien lo dijo antes que yo pero no recuerdo quien). Con el tiempo he descubierto que cada género literario nos permite incursionar en áreas diferentes del espíritu, por eso nunca he descartado ninguno y he incursionado en la mayoría.
GA - ¿Cuántas novelas, has escrito?
JCM - Por el momento dos muy decepcionantes que no he publicado. La novela es un quehacer difícil y exige más habilidades técnicas que los demás géneros y con las cuales no nací. He tenido que aprender a fuerza de frustraciones, reflexiones y múltiples intentos.
GA - La última, ¿cómo va?
JCM - Muy prometedoramente, creo, si está funcionando en mí "el detector de mierda" al que se refería Hemingway y que todo escritor debe poseer. Eso espero.
GA - ¿Crees que es necesario para un escritor el reconocimiento?
JCM No para escribir. El reconocimiento de los contemporáneos es un raro privilegio que pocos escritores disfrutan. Ahora bien, como seres humanos sí nos ayuda. Le da un respiro a nuestra autoestima, confirma nuestras opciones, aleja algunos demonios por un tiempo. Pero la indiferencia social, que es lo que la mayoría de los escritores conocemos, aunque es una triste experiencia, para nada impide la creación.
¿GA - La soberbia del escritor ante su obra, es sana, o perjudica a lo escrito?
JCM - Yo diría que eso es irrelevante. Lo que cuenta es que un escritor sea bueno. Si la obra es buena, no importa la actitud del autor frente a ella. La obra perdurará. Si la obra es mala, por más publicidad, apoyo financiero, mediático o político que tenga, será olvidada. Las generaciones no aceptan hipotecas anteriores.
GA - ¿Consideras que la poesía es importante para la vida, por qué?
JCM - Depende de como definamos la Poesía. Si la vemos como un aspecto ensoñador de lo cotidiano, Sí, sin duda. Después de todo el concepto mismo de vida es algo tan lleno de magia que podríamos afirmar que la poesía nos rodea desde el primer momento hasta la muerte. Pero si pensamos en la poesía como el resultado de un oficio, de una actividad de algunos, entonces te diría que sólo es importante para unos pocos.
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